Tuesday, June 15, 2010
Monday, June 7, 2010
Espionaje cubano en Quintana Roo, Mexico
La Vanguardia (Mexico)
02-Junio-2010
La detención del candidato de la izquierda a la gubernatura de Quintana Roo Gregorio Sánchez, abrió una ventana inesperada: la penetración de la inteligencia cubana en México, que se ha venido dando de manera ininterrumpida desde que el ex gobernador Mario Villanueva organizó el tráfico de cubanos a México en los 90 en sociedad con Roberto Robaina, quien fue canciller del régimen castrista. Robaina cayó de la gracia del comandante Fidel Castro porque convirtió ese contrabando en un negocio personal. Las redes del espionaje cubano se reforzaron desde que el presidente Vicente Fox —manipulado por sus principales asesores en política exterior— inició un rompimiento descuidado y poco inteligente con La Habana. El resultado fue el cambio radical de la vieja regla de oro de que a cambio de no cerrar espacios políticos para Cuba en territorio mexicano, no se mezclarían en los asuntos internos del país. En el gobierno de Felipe Calderón, la secretaria de Relaciones Exteriores Patricia Espinosa regresó la diplomacia a ortodoxia, con el agravante de que su obsesión por mejorar la relación bilateral con Cuba no ha pasado de ser un buen deseo.
Las torpezas en el manejo de la relación bilateral con Cuba y los enfrentamientos públicos entre Fox y Castro, propiciaron que desde finales de 2001 el régimen cubano tuviera una participación activa en asuntos mexicanos. El punto más álgido de esa relación se dio a propósito de todo el largo episodio de los llamados “videoescándalos”, que fueron una serie de grabaciones que hizo secretamente el empresario Carlos Ahumada y que después quiso vender a cambio de protección al gobierno de Fox, con la intermediación del ex presidente Carlos Salinas y de su influyente amigo panista Diego Fernández de Cevallos. Por sugerencia del entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas, Ahumada viajó a Cuba desde un mes antes de que se dieran a conocer los videos en marzo de 2004, ayudado por el embajador cubano Jorge Bolaños, con quien tenía una estrecha relación. Bolaños, muy cercano a Fidel Castro, arregló que recibieran a Ahumada en una casa de seguridad en La Habana, al cuidado del teniente coronel Francisco Miguel Estrada Portales, segundo de la policía política. Lo que hicieron con él fue ponerle enfrente una cámara para que comenzara a platicar todo el episodio de los videos, que tenía como propósito descarrilar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Ahumada dijo tiempo después que fue torturado psicológicamente por los cubanos, pero diplomáticos cubanos dijeron otra cosa: “El problema era callarlo”. El hecho es que videograbaron alrededor de 40 horas donde revela los detalles de porqué realizó las grabaciones, porqué se las entregó a Salinas, cómo y en qué términos habló con Martha Sahagún en Los Pinos, cómo se planteó la protección con el procurador general Rafael Macedo, cómo blindaríaHacienda sus cuentas y propiedades, y cuánto le iban a pagar porellas. Con ese material enviados de La Habana viajaron a México.
Se trató de José Arbezú Fraga, jefe del Departamento de América Latina del Comité Central del Partido Comunista. El consejero político de la Embajada cubana, Orlando Silva, histórico jefe de la inteligencia de La Habana en México, los llevó con varios políticos a espaldas del gobierno mexicano. La conversación principal fue con López Obrador. Lo vieron en una oficina donde había varios colaboradores del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal y le ofrecieron entregarle todas las grabaciones con Ahumada, para defenderse del gobierno de Fox. López Obrador se negó, y les dijo que no quería esos materiales. Ninguno de ellos sabía que esa conversación estaba siendo grabada por el CISEN, y que fue la base para que el Gobierno mexicano declarara persona non-grata a Silva, y expulsara a Bolaños de México. La inteligencia cubana tuvo un serio revés con la salida de Silva, y su capacidad de inteligencia en México se tuvo que reconstruir.
De muy bajo perfil en los últimos años volvió a aparecer su mano estos días tras la detención de Sánchez en Cancún, tras el hecho que Jesús Ortega, líder nacional del PRD y amigo personal del candidato a gobernador, decidiera utilizar a la esposa del político-empresario detenido por presunto lavado de dinero y vinculación con el narcotráfico, Niurka Sávila, como vocera en su defensa. Desde la semana pasada autoridades federales comenzaron a dar detalles sobre Sávila. Lo más sorprendente fue que es hija de un coronel muy cercano a Raúl Castro, actual gobernante de Cuba, adscrito al Ministerio del Interior y miembro de los eficaces servicios de inteligencia. La señora Sávila ya fue confrontada en entrevistas sobre el tema, y lo único que no ha admitido es que su padre sea miembro de los servicios de inteligencia. Pero la ficha abre toda esa variable al caso de Sánchez.
Los servicios de inteligencia cubanos están bajo sospecha de que están utilizando los canales del tráfico de cubanos hacia Estados Unidos para infiltrar agentes, sobretodo porque varias de sus redes más profundas han sido descubiertas y desmanteladas en los últimos años. La utilización de las bandas de tráfico de personas son usadas también por terroristas y narcotraficantes, que en los últimos años ha generado gran preocupación en Washington. Hasta dónde llegará este nuevo episodio del espionaje cubano en México no se sabe. Pero que se les abrió un nuevo boquete, profundo, no hay duda, en el campo económico y en el político.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
02-Junio-2010
La detención del candidato de la izquierda a la gubernatura de Quintana Roo Gregorio Sánchez, abrió una ventana inesperada: la penetración de la inteligencia cubana en México, que se ha venido dando de manera ininterrumpida desde que el ex gobernador Mario Villanueva organizó el tráfico de cubanos a México en los 90 en sociedad con Roberto Robaina, quien fue canciller del régimen castrista. Robaina cayó de la gracia del comandante Fidel Castro porque convirtió ese contrabando en un negocio personal. Las redes del espionaje cubano se reforzaron desde que el presidente Vicente Fox —manipulado por sus principales asesores en política exterior— inició un rompimiento descuidado y poco inteligente con La Habana. El resultado fue el cambio radical de la vieja regla de oro de que a cambio de no cerrar espacios políticos para Cuba en territorio mexicano, no se mezclarían en los asuntos internos del país. En el gobierno de Felipe Calderón, la secretaria de Relaciones Exteriores Patricia Espinosa regresó la diplomacia a ortodoxia, con el agravante de que su obsesión por mejorar la relación bilateral con Cuba no ha pasado de ser un buen deseo.
Las torpezas en el manejo de la relación bilateral con Cuba y los enfrentamientos públicos entre Fox y Castro, propiciaron que desde finales de 2001 el régimen cubano tuviera una participación activa en asuntos mexicanos. El punto más álgido de esa relación se dio a propósito de todo el largo episodio de los llamados “videoescándalos”, que fueron una serie de grabaciones que hizo secretamente el empresario Carlos Ahumada y que después quiso vender a cambio de protección al gobierno de Fox, con la intermediación del ex presidente Carlos Salinas y de su influyente amigo panista Diego Fernández de Cevallos. Por sugerencia del entonces gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas, Ahumada viajó a Cuba desde un mes antes de que se dieran a conocer los videos en marzo de 2004, ayudado por el embajador cubano Jorge Bolaños, con quien tenía una estrecha relación. Bolaños, muy cercano a Fidel Castro, arregló que recibieran a Ahumada en una casa de seguridad en La Habana, al cuidado del teniente coronel Francisco Miguel Estrada Portales, segundo de la policía política. Lo que hicieron con él fue ponerle enfrente una cámara para que comenzara a platicar todo el episodio de los videos, que tenía como propósito descarrilar la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Ahumada dijo tiempo después que fue torturado psicológicamente por los cubanos, pero diplomáticos cubanos dijeron otra cosa: “El problema era callarlo”. El hecho es que videograbaron alrededor de 40 horas donde revela los detalles de porqué realizó las grabaciones, porqué se las entregó a Salinas, cómo y en qué términos habló con Martha Sahagún en Los Pinos, cómo se planteó la protección con el procurador general Rafael Macedo, cómo blindaríaHacienda sus cuentas y propiedades, y cuánto le iban a pagar porellas. Con ese material enviados de La Habana viajaron a México.
Se trató de José Arbezú Fraga, jefe del Departamento de América Latina del Comité Central del Partido Comunista. El consejero político de la Embajada cubana, Orlando Silva, histórico jefe de la inteligencia de La Habana en México, los llevó con varios políticos a espaldas del gobierno mexicano. La conversación principal fue con López Obrador. Lo vieron en una oficina donde había varios colaboradores del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal y le ofrecieron entregarle todas las grabaciones con Ahumada, para defenderse del gobierno de Fox. López Obrador se negó, y les dijo que no quería esos materiales. Ninguno de ellos sabía que esa conversación estaba siendo grabada por el CISEN, y que fue la base para que el Gobierno mexicano declarara persona non-grata a Silva, y expulsara a Bolaños de México. La inteligencia cubana tuvo un serio revés con la salida de Silva, y su capacidad de inteligencia en México se tuvo que reconstruir.
De muy bajo perfil en los últimos años volvió a aparecer su mano estos días tras la detención de Sánchez en Cancún, tras el hecho que Jesús Ortega, líder nacional del PRD y amigo personal del candidato a gobernador, decidiera utilizar a la esposa del político-empresario detenido por presunto lavado de dinero y vinculación con el narcotráfico, Niurka Sávila, como vocera en su defensa. Desde la semana pasada autoridades federales comenzaron a dar detalles sobre Sávila. Lo más sorprendente fue que es hija de un coronel muy cercano a Raúl Castro, actual gobernante de Cuba, adscrito al Ministerio del Interior y miembro de los eficaces servicios de inteligencia. La señora Sávila ya fue confrontada en entrevistas sobre el tema, y lo único que no ha admitido es que su padre sea miembro de los servicios de inteligencia. Pero la ficha abre toda esa variable al caso de Sánchez.
Los servicios de inteligencia cubanos están bajo sospecha de que están utilizando los canales del tráfico de cubanos hacia Estados Unidos para infiltrar agentes, sobretodo porque varias de sus redes más profundas han sido descubiertas y desmanteladas en los últimos años. La utilización de las bandas de tráfico de personas son usadas también por terroristas y narcotraficantes, que en los últimos años ha generado gran preocupación en Washington. Hasta dónde llegará este nuevo episodio del espionaje cubano en México no se sabe. Pero que se les abrió un nuevo boquete, profundo, no hay duda, en el campo económico y en el político.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
Friday, June 4, 2010
Cuba moves political prisoners closer to home
Jeff Franks and Rosa Tania Valdes
June 1, 2010 (Reuters) - The Cuban government began moving political prisoners to jails closer to their homes on Tuesday in a modest humanitarian gesture promised in recent talks with the leader of Cuba's Catholic Church, human rights advocates and church officials said. Family members said they hoped the transfers were a first step toward freedom for some of the island's 190 imprisoned dissidents. The Catholic Church said in a statement that six men, who were among 75 government opponents jailed in a 2003 crackdown, were in the process of being transferred to prisons nearer their families in various Cuban cities. Another move was confirmed by the prisoner's family, bringing the known total to seven so far. Families of the jailed dissidents had complained that it was difficult to visit them in distant prisons.
It was not known how many prisoners would be moved, but Elizardo Sanchez of the independent Cuban Commission on Human Rights said as many as 17 have been in jails far from home.
President Raul Castro promised the moves in a May 19 meeting with Cardinal Jaime Ortega, in what was seen as a concession ahead of a mid-June visit by Vatican foreign minister Dominique Mamberti. Catholic officials said Castro also pledged that ailing prisoners would be moved to hospitals. At least 26 prisoners are said by human rights advocates to be in ill health.
Some reports said Castro indicated an unknown number of prisoners may be released, but the government has only confirmed that he met with Ortega. Julia Nunez told Reuters she had received word that her husband, Adolfo Fernandez, was among those being moved to a Havana prison from his current jail in the central city of Ciego de Avila.
LIGHT AT END OF TUNNEL
"I am very happy. It's a small light at the end of the tunnel," she said. Berta Soler, a leader in the "Ladies in White" dissident group whose husbands and sons were jailed in the 2003 crackdown, said the moves were a hopeful sign. "This is a window, a door that is opening," said Soler, whose husband, Angel Moya Acosta, is serving a 20-year sentence. "I think some of the most ill may be released." More than 50 of the 75 people jailed in 2003 remain behind bars. Sanchez downplayed the moves, saying they were "irrelevant" because they were simply "changing the prisoners from one jail to another." He said only the freeing of all Cuban political prisoners would be considered a "significant" step forward. But dissident Guillermo Farinas, now in the 98th day of a hunger strike seeking the release of the 26 ailing political prisoners, called the government's action "laudable." He said if the government releases 10 or 12 of the sick prisoners, he might call off his fast, which has prompted international criticism of Cuba's human rights record.
Farinas, who is receiving liquids intravenously in a hospital, has refused to eat or drink since the February death of imprisoned hunger striker Orlando Zapata Tamayo, who demanded better prison conditions and whose demise also brought condemnation of Cuba. The government concession to dissidents was the second brokered in recent weeks by the church, whose influence has been restricted since the 1959 revolution that transformed Cuba into a communist state.
Officials tried last month to stop the Ladies in White from making the weekly protest marches they have staged for seven years, bringing in pro-government mobs to harass them for hours.
But they allowed the marches to go on after Ortega intervened. Cuban leaders say dissidents are mercenaries working to undermine the government.
June 1, 2010 (Reuters) - The Cuban government began moving political prisoners to jails closer to their homes on Tuesday in a modest humanitarian gesture promised in recent talks with the leader of Cuba's Catholic Church, human rights advocates and church officials said. Family members said they hoped the transfers were a first step toward freedom for some of the island's 190 imprisoned dissidents. The Catholic Church said in a statement that six men, who were among 75 government opponents jailed in a 2003 crackdown, were in the process of being transferred to prisons nearer their families in various Cuban cities. Another move was confirmed by the prisoner's family, bringing the known total to seven so far. Families of the jailed dissidents had complained that it was difficult to visit them in distant prisons.
It was not known how many prisoners would be moved, but Elizardo Sanchez of the independent Cuban Commission on Human Rights said as many as 17 have been in jails far from home.
President Raul Castro promised the moves in a May 19 meeting with Cardinal Jaime Ortega, in what was seen as a concession ahead of a mid-June visit by Vatican foreign minister Dominique Mamberti. Catholic officials said Castro also pledged that ailing prisoners would be moved to hospitals. At least 26 prisoners are said by human rights advocates to be in ill health.
Some reports said Castro indicated an unknown number of prisoners may be released, but the government has only confirmed that he met with Ortega. Julia Nunez told Reuters she had received word that her husband, Adolfo Fernandez, was among those being moved to a Havana prison from his current jail in the central city of Ciego de Avila.
LIGHT AT END OF TUNNEL
"I am very happy. It's a small light at the end of the tunnel," she said. Berta Soler, a leader in the "Ladies in White" dissident group whose husbands and sons were jailed in the 2003 crackdown, said the moves were a hopeful sign. "This is a window, a door that is opening," said Soler, whose husband, Angel Moya Acosta, is serving a 20-year sentence. "I think some of the most ill may be released." More than 50 of the 75 people jailed in 2003 remain behind bars. Sanchez downplayed the moves, saying they were "irrelevant" because they were simply "changing the prisoners from one jail to another." He said only the freeing of all Cuban political prisoners would be considered a "significant" step forward. But dissident Guillermo Farinas, now in the 98th day of a hunger strike seeking the release of the 26 ailing political prisoners, called the government's action "laudable." He said if the government releases 10 or 12 of the sick prisoners, he might call off his fast, which has prompted international criticism of Cuba's human rights record.
Farinas, who is receiving liquids intravenously in a hospital, has refused to eat or drink since the February death of imprisoned hunger striker Orlando Zapata Tamayo, who demanded better prison conditions and whose demise also brought condemnation of Cuba. The government concession to dissidents was the second brokered in recent weeks by the church, whose influence has been restricted since the 1959 revolution that transformed Cuba into a communist state.
Officials tried last month to stop the Ladies in White from making the weekly protest marches they have staged for seven years, bringing in pro-government mobs to harass them for hours.
But they allowed the marches to go on after Ortega intervened. Cuban leaders say dissidents are mercenaries working to undermine the government.
Cuba 'moves political prisoners closer to their homes'
2 June 2010
A prisoners' wives group has kept up pressure on the government
Cuba has begun transferring several of the country's 200 political prisoners to jails closer to their homes, according to relatives and campaigners.
Human rights activist Elizardo Sanchez said the relocation of dissidents had begun, while the Archbishop of Havana's office said so far six had been moved. Officials agreed to relax the prison regime after talks with Church leaders. There was no immediate official confirmation from the Cuban government. There has been pressure on the Cuban leadership to improve conditions for political prisoners since the death in February of hunger strike protester Orlando Zapata.
He was the first Cuban activist to starve himself to death in protest in nearly 40 years.
As part of the recent agreement, the government also said it would move sick dissident prisoners to hospital and committed to stop harassing the prisoners wives' group, the Ladies in White, who would be allowed to continue their weekly protest march. However, the Cuban authorities deny that the men are political prisoners, calling them mercenaries paid by the US to undermine the system. Amnesty International considers 65 of them to be "prisoners of conscience".
The BBC's Michael Voss in Havana says Mr Sanchez's human rights group, the Cuban Commission on Human Rights and National Reconciliation, is illegal but tolerated by the country's Communist authorities. Mr Sanchez said the families of four men had been told by the authorities they would be moved to jails closer to home. Felix Navarro and Antonio Diaz, who were sentenced to 25 and 20 years and jailed in the central province of Ciego de Avila, had been taken to jails in Matanzas and Havana City, he told the AFP news agency. Diosdado Gonzalez, serving a 20-year sentence, was sent from Pinar del Rio in the west to his home province of Matanzas, Mr Sanchez added. The archbishop's office also named Jose Luis Garcia, Ivan Adolfo Hernandez and Arnaldo Ramos.
A prisoners' wives group has kept up pressure on the government
Cuba has begun transferring several of the country's 200 political prisoners to jails closer to their homes, according to relatives and campaigners.
Human rights activist Elizardo Sanchez said the relocation of dissidents had begun, while the Archbishop of Havana's office said so far six had been moved. Officials agreed to relax the prison regime after talks with Church leaders. There was no immediate official confirmation from the Cuban government. There has been pressure on the Cuban leadership to improve conditions for political prisoners since the death in February of hunger strike protester Orlando Zapata.
He was the first Cuban activist to starve himself to death in protest in nearly 40 years.
As part of the recent agreement, the government also said it would move sick dissident prisoners to hospital and committed to stop harassing the prisoners wives' group, the Ladies in White, who would be allowed to continue their weekly protest march. However, the Cuban authorities deny that the men are political prisoners, calling them mercenaries paid by the US to undermine the system. Amnesty International considers 65 of them to be "prisoners of conscience".
The BBC's Michael Voss in Havana says Mr Sanchez's human rights group, the Cuban Commission on Human Rights and National Reconciliation, is illegal but tolerated by the country's Communist authorities. Mr Sanchez said the families of four men had been told by the authorities they would be moved to jails closer to home. Felix Navarro and Antonio Diaz, who were sentenced to 25 and 20 years and jailed in the central province of Ciego de Avila, had been taken to jails in Matanzas and Havana City, he told the AFP news agency. Diosdado Gonzalez, serving a 20-year sentence, was sent from Pinar del Rio in the west to his home province of Matanzas, Mr Sanchez added. The archbishop's office also named Jose Luis Garcia, Ivan Adolfo Hernandez and Arnaldo Ramos.
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